Por Lucía Hernández | 11 noviembre, 2015

Cuando el branded content se convierte en RSC

No nos damos cuenta de lo rápido que evoluciona la publicidad y de lo imprescindible que se ha vuelto en nuestras vidas. Aparentemente, sólo existen para vender y para entretenernos, y esto es verdad, pero sólo una verdad a medias.

Han aparecido en los últimos años cantidad de nuevos conceptos que ayudan a la publicidad, y en general, a  la comunicación a envolverse en un halo completamente cool, trendy, #musthave,”moderno en estado puro”, fashionista… pero todo tiene un objetivo – y aquí va la otra mitad de la verdad que dejamos a medias – : entretener aportando valor.

Seguro que entre todo el repertorio de anglicismos sacados de la comunicación has escuchado hablar de la creación de contenidos, y más en concreto del branded content.

La creación de contenidos o branded content es esa cosa que hacen las marcas para entretenerte, para estar durante más tiempo en tu día a día, para hacerte reír, llorar, para contarte cosas que de verdad te importan y a la vez, para aportarte valor.

Este formato de publicidad está directamente ligado a la Responsabilidad Social Corporativa. Comentábamos en posts anteriores que, quizás a raíz del escándalo de Volkswagen, la RSC se veía en la necesidad de reinventarse. Un área que nació desde las empresas con vocación de ayudar a mejorar la sociedad, de poner de su parte para que el mundo sea un sitio mejor.

Sin embargo, no perdamos las esperanzas, a  pesar de la mancha que ha dejado la empresa alemana en la RSC y en la forma de interactuar con el entorno, hay marcas que siguen desarrollando la Responsabilidad Social de manera ejemplar.

Uno de los mejores ejemplos, y marcas que nunca deja indiferente a nadie, es Coca-Cola. Como sabemos, la multinacional se involucra cada vez con más frecuencia en proyectos solidarios, ligados al medio ambiente, a la cultura, y a los proyectos sociales. Siguiendo esta filosofía, Coca Cola lanzó en Mayo de 2014 en el mercado asiático una marca de agua embotellada responsable con el medio ambiente, Ice Dew Chun Yue; el producto estaba dirigido a millenials, jóvenes de entre 20-30 años, por su pragmatismo y su capacidad de empatizar con el medio ambiente y su entorno.

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Los beneficios que se obtuvieron de las ventas fueron destinadas a llevar agua potable a las zonas más pobres y castigadas de China.

Como decimos, las marcas y la publicidad no dejan de crecer; viven en constante movimiento, observando y están ahí para escucharnos, para dejarnos que nos empapen de historias y de mensajes que nos aporten valor. Nos permiten ser partícipes de historias que nos implican a todos, porque al final, la mejor conexión entre dos personas es una buena historia.