Por Santy Monteys | 3 marzo, 2016

Las historias de Mood (II): el espacio

Como proyecto que somos, no sabemos quedarnos quietos.

 

SALGA EL SOL POR LONDRES

Verano de 2011. Capital inglesa. Azotea de nuestra office, a la que se accedía por una estrecha escalera de caracol: hasta aquí todo normal. Pero estamos en Londres y es un día extrañamente soleado.

Recogemos la energía del sol y la transformamos en proyectos futuros: una nueva visión de negocio, el lanzamiento de la nueva marca, la primera vez que alguien habla del Espacio Mood; implantaríamos un nuevo proceso de trabajo, montaríamos un equipo orientado al asesoramiento estratégico, diríamos a quien quisiera escucharnos que para nosotros el valor de la marca es el eje inspirador de cualquier empresa.

Londres fue un gran aprendizaje y la cuna de nuevos proyectos. Marcó un antes y un después en nuestro modelo de crecimiento y será retomado tan pronto vuelva a salir el sol en Shoreditch.
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SENTIDO COMÚN O CORAZÓN

A menudo el sentido común y el corazón dicen lo contrario. Cuando tuvimos la idea de abrir una oficina en Madrid, el sentido común llamaba a la prudencia, pero el corazón proponía algo un poco más espectacular. Exacto, tal y como estás pensando, no estaríamos contando esta historia si hubiésemos apostado por la prudencia…

Así nació el Espacio Mood, con toda la ambición del mundo. A parte de nuestra oficina madrileña, desde el primer día fue un espacio de coworking versátil y un lugar en el que acoger todo tipo de eventos. Tomamos un riesgo, sí, pero lo hicimos con el corazón y así es difícil que las cosas no salgan bien.

Con el tiempo el Espacio Mood ha cogido fuerza como línea de negocio independiente, tiene un equipo dedicado… y ahora se está abriendo uno nuevo en Barcelona.

¡Larga vida a los Espacios Mood!