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Por Lucía Hernández | 17 noviembre, 2015

Redes más sociales y más humanas

Una vez más, el mundo se ha parado. Nos hemos paralizado ante el horror, la rabia y el dolor. Los focos están puestos en París, en las víctimas, en familiares, en amigos… pasan las horas mientras aumentan los interrogantes y las preguntas sin responder.

En los últimos días, desde las 22:55 horas del viernes más negro de noviembre, el mundo se ha unido a París; Francia es ahora un país más grande. Más triste, pero más unido.

Gran parte de este efecto, se ha producido a través de redes sociales. Facebook, como ya hiciera con el terremoto de Nepal, puso a disposición de los usuarios Safety Check, una herramienta para verificar si estaban sanos y salvos; además, muchos de los afectados por el atentado en París, relataron en directo cómo estaban, lo que estaban viviendo y su ubicación exacta.

Mientras Facebook se convertía en un reporte en directo de lo que estaba ocurriendo y las fotos de perfil de los usuarios se han coloreado con la bandera de Francia como muestra de solidaridad, Twitter ha dado un paso más allá. A través del hashtag #RechercheParis , se ha creado un filtro mediante el que los familiares y amigos de la víctimas que siguen desaparecidos pueden compartir su foto junto con una descripción de la persona seguido de la etiqueta, de forma, que ayude a viralizar el contenido y ayude al círculo más cercano a localizar a sus familiares.

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Lo que estamos viviendo a raíz de estos sucesos, por suerte o por desgracia, deja patente que el poder de la redes sociales va más allá de compartir contenidos, de alojar memes que se convertirán en virales, de selfies que alimentan el ego. Son más que un medio de comunicación, son una nueva herramienta social y Humana. Humana con mayúsculas, porque las redes sociales se están humanizando a pasos agigantados y están reforzando los lazos entre naciones que, quizás hace 20 años, se hubieran quedado de brazos cruzados frente a barbaries como la de París.