Modernizando los clásicos de nuestra cocina

El Dicharachero es una marca de productos españoles de calidad y con carácter, pensados para el Foodie exigente, el que quiere disfrutar y compartir sin complejos lo mejor, dando rienda suelta a la alegría.

El proyecto nace del propósito de modernizar los clásicos de nuestra cocina, cambiando percepciones, haciendo didáctica de los productos españoles y dando a todos una nueva forma de expresarse.

Para ello definimos un nuevo concepto de producto, un nuevo servicio y modelo de negocio, así como la marca, su identidad verbal y visual y su packaging.

De la propuesta de valor al modelo de negocio

Para hallar una propuesta de valor sobre la cual apalancar el nuevo modelo de negocio, analizamos al usuario y nos fijamos en categorías diversas, identificando un territorio de oportunidad apropiable por un producto español: el de la calidad desenfadada.

A partir de esa propuesta de valor decidimos el primer producto a lanzar: El aceite de oliva. Un mundo que hoy aún tiene mucho de origen y tradición.

Carácter español para una marca creadora

Un producto joven y desenfadado necesita ir acompañado de marca con sentido del humor, espontánea y social. Que reflejara nuestra manera de ser. Por eso la llamamos “El Dicharachero”.

Desde la cercanía, El Dicharachero habla de calidad de forma sencilla y sin pretensiones. Invitando, con mucho carácter español, a probar cosas nuevas, a jugar y a compartir después el resultado.

Diseñando una relación

La experiencia de marca de El Dicharachero trató de generar un nuevo hábito en el usuario: El comprar aceite de oliva online. Para ello era fundamental trabajar desde sus insights para entablar una relación de calidad con él antes, durante y después de la compra.

Se planteó un modelo de suscripción pensado para estar siempre cerca del usuario, con contenido inspirador, eventos donde aprender y compartir y agenda de planes con descuentos exclusivos.

Más que una identidad, una comunidad

La identidad visual de la marca trató de reflejar el “yo” más auténtico y espontáneo que todos tenemos dentro y que queremos fomentar en la comida y en la mesa.

Bajo un lenguaje muy gráfico creamos un sistema de avatares que reflejaban la comunidad plural de Dicharacheros, con distintos aspectos y personalidades pero con un mismo espíritu.

Packaging con personalidad propia

Los Dicharacheros sirvieron de base para crear múltiples recursos gráficos, cromáticos e iconográficos. Estos permitieron dar personalidad propia tanto a la variedad “base” de la gama como a las otras variedades especiadas contenidas en una edición especial. Ilustrando gráfica y verbalmente las distintas botellas para poder lucir tanto en la cocina como en la mesa.