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Por Elena Martín | 19 junio, 2018

Force for good ™

Produce mucha alegría darse cuenta de que los humanos seguimos teniendo despierta nuestra capacidad de adaptación. A veces somos un poco lentos, a veces necesitamos que la realidad nos golpee un poquito en la cara pero, finalmente, tranquiliza pensar que terminamos eligiendo aquello que sirve para que continuemos en este planeta y, claro, para hacer que este planeta continúe 🙂

Un mundo tan informado y tan conectado nos ha permitido tomar clara conciencia del impacto que nuestras acciones suponen para nuestro entorno, de cómo los recursos son limitados, de cómo hay que repensar nuestra manera de producir, de consumir, … Y en este contexto, una nueva generación de consumidores, cada vez más responsables, demandan marcas con valores, empresas que sean capaces de adoptar un papel social y comprometido que ayude a la sociedad a afrontar todos estos retos que tiene por delante.

Éste es un discurso que repetimos a nuestros clientes, por el convencimiento de que el futuro de las marcas pasa por escuchar esas demandas de los consumidores, y promover los cambios necesarios en las empresas para alinearse con ese nuevo posicionamiento exigido de coherencia, compromiso y transparencia. Y es un gusto ver cómo ese discurso se concreta y se convierte en algo tangible, con una entidad clara y que no para de crecer.

Hablamos de las B Corp, esas empresas que son capaces de generar un cambio positivo en el mundo a través de su actividad. Empresas que utilizan el poder de los negocios para resolver problemas sociales y ambientales. Empresas que modifican incluso sus estatutos legales para que los empleados, las comunidades y el planeta sean tan importantes como los accionistas. Y no se trata de RSC, ésta va implícita en sus propios modelos de negocio, se trata de un camino hacia una economía más humana, sostenible e inclusiva.

 

Ya no es sólo un discurso, es una realidad. Este movimiento nace en 2006 (¡qué visionarios!) en Estados Unidos, y hoy ya son más de 2.000 empresas en 50 países. Y no son sólo pequeñas compañías, Danone, por ejemplo, ha obtenido su certificación para el área de lácteos en noviembre del pasado año.

En España el movimiento también va ganando notoriedad y miembros, compañías como HolaLuz, Ecoalf, Universidad Europea, Veritas, … ya tienen su certificación. Pero el proceso no es sencillo, más de 65.000 compañías a nivel mundial se han sometido a la Evaluación de Impacto para obtener el certificado y sólo el 4% lo han conseguido.

Ahora ya sabemos en qué dirección hay que seguir trabajando. Porque, en palabras de Richard Edelman y atendiendo a las conclusiones del Barómetro de la Confianza, “se dan todas las condiciones para que las empresas ocupen el vacío de confianza que dejan los gobiernos”. El reto está servido.